Con Usted al PasoJosé Guillermo Mariani

PENSALO antes de aprobar o rechazar – Decálogo de razones PRO-LEY. Por Guillermo “Quito” Mariani

Oponerse a la despenalización del aborto no es DECIRLE SÍ A LA VIDA, sino DECIRLE SÍ A LA MUERTE, porque hasta ahora la penalización sólo ha logrado aumentar las consecuencias fatales de los abortos; porque el desconocimiento por parte de los más pobres hace que, atemorizados por las sanciones, los practiquen en secreto sin ningún asesoramiento ni cuidado, y se sigan por tanto, consecuencias fatales.

La verdadera raíz de la postura “antiabortista” es la ilegitimación del placer sexual, demonizado con objetivos de dominio por la iglesia católica y otras religiones. Todo placer corporal debe traer aparejada una obligación o un castigo, o un hijo o un sufrimiento. La verdadera raíz está en el dominio del cuerpo de la mujer. Mujer útero. Mujer incubadora. Por sobre todo madre. Antes que mujer.

Decirle SI A LA VIDA NO NACIDA es nada más que una hipocresía cuando no se ha sabido ni querido decir NO al exterminio de  vidas en plenitud, ni a los genocidios, ni a la violaciones de los derechos humanos fundamentales.

No se puede clamar NO AL ABORTO, con la vista levantada, si se ha sostenido sistemáticamente la negativa a la educación sexual y hasta hoy se condena la transmisión de   conocimientos elementales y la facilitación del uso de los métodos anticonceptivos.

Negar la posibilidad de aborto en cualquiera de las etapas que siguen a la fecundación, significa ignorar que la vida humana no se constituye sólo por los elementos biológicos indispensables para que haya vida, sino que también importa otros que son base de su identidad y desarrollo

La vida humana es, también en el seno materno, un proceso que va cumpliendo etapas. La rapidez en proceder frente a la posibilidad de un hijo no deseado, por diferentes y a veces muy serios motivos, evita que lo expulsado sea una vida humana, ya que recién ha comenzado el proceso sin los elementos para considerar presencia de vida humana (con unanimidad científica las dos primeras semanas y con probabilidad hasta la duodécima) Se trata entonces, no de interrumpir una vida humana sino un proceso “hacia”. Y para justificar esta acción puede haber motivos muy serios.

No es válido el argumento de “vida humana en potencia” que algunos esgrimen afirmando que se da desde la fecundación, (unión de espermatozoide y óvulo). Porque están desconociendo que se trata de un proceso. Y esto lleva a la afirmación exagerada de que también cada esperma (como se argumentó alguna vez en contra de la masturbación) es un ser humano en potencia y desperdiciarlo constituye una especie de aborto.

Los documentos eclesiásticos vaticanos, utilizados con fanatismo conservador, no  definen, como  sostiene esa postura, el momento exacto en que se da la vida humana, aunque ante las argumentaciones científicas diferentes, hacen opción por la probabilidad y así extienden el concepto de aborto a la expulsión en cualquier etapa del proceso.

Finalmente, cuando se tienen motivos serios, más allá de esos períodos establecidos científicamente,  para desembarazarse de un feto concebido, la decisión y el juicio no pueden prescindir de la mujer madre y si cumple su propósito la responsabilidad profesional exige atenderla adecuadamente para cuidar su vida y su salud.

Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal, seguro y gratuito para no morir, es la propuesta sostenida hace ya casi diez años por las distintas agrupaciones defensoras de los derechos de la mujer y muchos profesionales dedicados al servicio de la vida humana.

 

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