El aborto no es sólo un problema de las mujeres, es de toda la sociedad. Declaración.

Como varones y ciudadanos comprometidos con la defensa de los derechos humanos y trabajando en la promoción del pleno ejercicio de los derechos humanos, nos aproximamos desde esa perspectiva para reflexionar y compartir pensamientos y acciones con todas y todos los ciudadanos de nuestra provincia.

Asumimos que el cuerpo de todas las personas es el primer espacio en el cual esos derechos se ejercen y consideramos a la persona en su dimensión física e intelectual como una unidad indivisible y toda ella, en su diversidad, plena de dignidad y respeto.

En esa perspectiva de derechos humanos y garantías es que reconocemos la diversidad de posiciones existente y la tomamos en serio y por ello queremos dialogar y debatir para construir una sociedad más equitativa.

El tema de la legalización del aborto evoca convicciones fuertes y variadas que comprende el área de la responsabilidad social, la inequidad de género que afecta gravemente a las mujeres, la situación económica, las estadísticas que nos muestran que la prohibición del aborto continua provocando muerte y desolación.

Esta situación nos llama a buscar, construir y proponer nuevos caminos que ponga fin a tal mortalidad relacionada con abortos realizados en la clandestinidad y que coloca a las ciudadanas de nuestra provincia en situación de vulnerabilidad.

Hay un discurso muy fuerte desde distintos sectores, que intentan reducir el debate sobre el aborto a una cuestión religiosa, a un delito o a un capricho del “feminismo”.

Las mujeres, niñas y jóvenes que llegan a optar por interrumpir voluntariamente un embarazo, pueden ser nuestra hija, nuestra hermana, nuestra madre, nuestra novia, nuestra amiga, nuestra compañera de trabajo, de estudio o nuestra vecina.

Entre otros factores, muchas mujeres, llegan a tomar esta decisión porque es un embarazo no deseado, por falta de educación e información, por no acceder a anticonceptivos o porque fueron víctima de algún abuso.

Sea cual fuera, todas ellas tienen que interrumpir su embarazo clandestinamente, las que tienen dinero lo hacen en condiciones sanitarias adecuadas, las que no tienen el dinero, lo hacen expuestas a condiciones que las llevan a engrosar las listas de miles de mujeres hospitalizadas o es una de las 100 mujeres que mueren por año en nuestro país, por un aborto clandestino mal practicado.

Entendemos que el problema no es religioso, la mayoría de las 500.000 mujeres que se practican un aborto, son católicas, evangélicas, judías o profesan algún credo, también lo fueron aquellas que murieron por esta causa.

Que se legalice el aborto, no implica que todas las mujeres vayan a abortar, La legalización permitiría que aquella mujer que necesite interrumpir su embarazo pueda hacerlo en condiciones de salud seguras, esta decisión sería tomada por la mujer en base a sus derechos y sus convicciones religiosas.

La mayoría de las mujeres que tienen que tomar una decisión de este tipo, no lo hace con liviandad o por gusto, es un dilema ético y psíquico y que la marca profundamente; la penalización del aborto solo la empuja hacia más clandestinidad y la expone a realizarlo en condiciones inadecuadas, con riesgos de complicaciones, incluyendo la muerte.

La justicia y la protección de sus derechos no llegan nunca para ellas. La ilegalidad también refuerza la condena social, la culpa y la estigmatización. Son las mujeres más pobres quienes tienen que cargar con todo esto.

Uno de los principales obstáculos en nuestro país para avanzar a la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, es el poder económico de un negocio ilegal organizado que mueve muchos millones de pesos por año en nuestro país.

Como varones reconocemos que la realidad del embarazo y del aborto es un tema eminentemente complejo y que compete a la libertad tanto ciudadana como religiosa y de profundo respeto a la libertad de conciencia como espacio sagrado.

La penalización del aborto, hace que los derechos a la libertad y a la dignidad de las mujeres se encuentren cercenados en nuestro país

Coincidimos con las recomendaciones de Amnistía Internacional y con la decisión de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba La Plata y Comahue que se manifestaron a favor de la despenalización del aborto.

En función de estas consideraciones como varones planteamos:

*  Nuestra exigencia para que el Estado garantice y lleve adelante el cumplimiento de la Educación Sexual en las Instituciones Educativas y en aquellas instituciones que lo requieran.

*  El libre acceso a Anticonceptivos para todas las personas.

*  Nuestro apoyo a todas las iniciativas que legalicen el aborto.

*  Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y Aborto legal, seguro y gratuito para no morir.

Firman:

ALFREDO ZURITA, Medico Cirujano, Especialista en Salud Pública, Docente UNNE

RAÚL GLEIM, Pastor Iglesia Evangélica Luterana Unida

MARCELO SALGADO, Coordinador ISEPCI/Chaco.

MARCELO TISSEMBAUM, Periodista

LUIS ARGAÑARAS, Docente, Dramaturgo y Poeta.

JOSÉ LUIS BRES PALACIOS, Docente y Periodista.

BRUNO MARTÍNEZ, Periodista

BRIAN PELLEGRINI, Periodista

GABRIEL GAMARRA, Presidente de Unidos X la Diversidad. .

SEVERO RANNIS, Médico

RENZO OSUNA, Militante DDHH

JUAN PABLO AGUILAR, Estudiante

DARÍO EDGARDO GÓMEZ, Delegado Secretaria de Derechos Humanos de la Nación.

HUGO WINGEYER, Docente Universitario, UNNe

CRISTIAN GACZYNSKI, Abogado

RICARDO MAIDANA, Ingeniero y militante LGTB

CESAR ABEL GÓMEZ, Sociólogo, Docente Universitario, UNNe

Fuente:  CESA – Centro de Estudios Sociales Argentino

Cobos, cabos y galera. Por Guillermo “Quito” Mariani

La persona del actual vicepresidente y sus actuaciones más notables incitan a una investigación de antecedentes, para atar una cantidad de cabos sueltos, que aparecen en sus actitudes “personales”.

Gobernador de Mendoza de 2003 a 2007, había desempeñados ya varios cargos públicos y poseía un interesante currículo profesional. Radical con militancia universitaria con afiliación desde los 90, su gobierno en Mendoza se caracterizó por un empeño de apartarse de los cánones tradicionales de los funcionarios de su categoría.  El llamado a concertación por parte de Néstor Kichner y su esposa Cristina Fernández, lo encontró dispuesto, desde el movimiento de recuperación surgido en su propio partido, para la candidatura vicepresidente de la nación. La expulsión del radicalismo que tenía la connotación “de por vida”, lo lanzó a la popularidad y tras el triunfo del 2007 formó parte del gobierno como radical K. Gerardo Morales emitió entonces un juicio demoledor: “Es un indigno que anda detrás de la plata y al abrigo del poder. Es un intolerante y autoritario que, además, ha institucionalizado el sistema de corrupción de este gobierno”.

Su carrera política no era deslumbrante desde el puesto de  vicepresidente y presidente del senado. Había dado un paso importante, pero no bastaba. Diagnosticó que los medios tenían fundamental importancia para ascender en el escalafón político. Y seguro de que esos medios  obedecen a sus dueños y que sin ellos no es posible el ascenso, esperó el momento en que pudiera aliarse con alguna de las corporaciones apoyadas por la prensa. No fue difícil identificar a la agrícola-ganadera con una historia bien conocida. Se dio entonces la gran polémica por las retenciones (2008) que costó el cargo al ministro Lousteau. En la sesión  definitiva  del 17 de Agosto, después de 18 exposiciones,   algunas brillantes y todas muy fundamentadas, la disposición 125, aprobada en diputados, no logró mayoría. Y con un discurso entre doloroso, arrepentido y desafiante, el presidente del senado emitió su voto negativo. La gente convocada por la Mesa de Enlace estalló en la Plaza y el  ing. Cobos salió  y fue aclamado por millares de voces. Había realizado el acto mágico de sacar de la galera, con la varita de su ocasional oportunidad de desempatar la votación, dos conejos:  popularidad, y apoyo de todo el arco opositor al Gobierno y su proyecto de mejor distribución de ingresos.

Por detrás se movía ya con mucha fuerza la necesidad de obstaculizar la Ley de Medios de la que  se hablaba, con intenciones de frustrar su envío al Congreso.

Convertido en héroe de aquella jornada, agradeció conmovido y se felicitó a sí mismo. Ya estaba abierta su candidatura presidencial, que muchos intentaron concretar en ese preciso momento. La Sociedad Rural como señal inequívoca del apoyo de la mesa de enlace, no dudó en bautizar CLETO al shorton ganador del Concurso con 1040kg. de peso. Del anonimato, Julio César había saltado al protagonismo.

Admitido nuevamente en su partido, fue atando cabos para fortalecer su pretensión presidencial. Hasta la Sra. Carrió consideró que su juego no era legítimo ni leal. La votación de la Ley de medios, que pudo ser ocasión de recurrir a la galera, resultó favorable y sin ninguna necesidad de desempate.  Ante el triunfo interno del Dr. Ricardo Alfonsín su estrella pareció opacarse. Pero  llegó la segunda gran oportunidad. El llamado grupo A, se traía una propuesta de justicia social para reconciliarse con la situación de pobreza. Otorgar el 82% móvil a todos los jubilados. Al comienzo de su gobierno en Mendoza, Cobos había vetado el 82% para los jubilados docentes. La ley sujeta a votación, parecía una reconciliación estilo Manrique con la clase pasiva. En realidad los jubilados con menores ingresos recibirían unos 300 pesos más y en cambio los de ingresos elevados, que acudieran a las tres enmiendas admitidas por la ley, desfinanciarían al estado, y la propuesta de la vuelta de AFJP se convertiría en una opción  casi inevitable. Otra vez el mago Cobos recurrió a la galera. Con la varita mágica del desempate, ya proclamada su candidatura para el 2011, apoyó la ley, y se volvió a convertir en líder de la oposición. Entonces sacó tres conejos de la galera:  hacer notar su imprescindibilidad para el triunfo radical; hacer un guiño, con visión electoralista , de preocupación por los más desamparados; y lanzar un llamado a toda la oposición por aquello de que en política:  “favor con favor se paga”.

El Evangelio de Jesús en lenguaje de hoy. Entrevista a José Arregui

Jose Arregui, sacerdote y franciscano hasta hace un mes, inició su secularización y exclaustración, tras decidir no acatar, por razones de conciencia, libertad personal y fidelidad al Evangelio, las órdenes del actual obispo de San Sebastián. Abarrotó el primer Foro Gogoa en Pamplona, el 10 de octubre.
Entrevistado por Javier Pagola

Eduardo Galeano dijo que “hay que tener el coraje de estar solos y la valentía de estar juntos” ¿Se parece eso a su situación actual?

A mí me han conmovido la invitación del Foro Gogoa, la afluencia masiva y el largo aplauso de tanta gente que me quiere. Pero lo importante es que, reunidos, podemos encontrar palabras de presente que crean el mundo futuro. Dios crea de nuevo todas las cosas, aprovecha nuestras posibilidades para producir vida.

¿Por qué dice usted que hay que aprender a ser buenos y felices?

“La felicidad es lo que hace buenas a las personas, no las leyes rígidas escritas en tablas de piedra”. Ese es el primer mandamiento. Tal vez el único.

La palabra “dichosos”, felices, aparece 50 veces en el Nuevo Testamento. Las bienaventuranzas resumen toda la alternativa y el programa de vida que propuso Jesús. Es el tiempo de ser felices. La felicidad es lo que nos hace buenos, no las leyes rígidas escritas en tablas de piedra. Es la felicidad la que nos hace humildes, compasivos, pacificadores, dadores de felicidad a otras personas. Y es la bondad la que nos hace ser dichosos. Esa es la magia de Dios: hacernos felices con la sola bondad.

Pero el Evangelio parece contradictorio. Jesús dice que ha venido a traer fuego, espada, división y discordia ¿No es así?

Sí. Según ha descubierto la investigación sobre el Jesús histórico, es seguro que esas son palabras que él pronunció. Con ellas nos invitaba a resistir y a imaginar un mundo distinto. Planteaba una revolución de valores. Prendió fuego a la sociedad opresora y las agobiantes leyes y estructuras religiosas de su tiempo, y ese fuego le abrasó también a él.

Pero ese ascua de Jesús no se apagó, sigue encendida en sus seguidores. Él no sería hoy un ciudadano domesticado y sumiso. Arriesgaría a favor de otra realidad, provocaría conflictos en la sociedad y en la Iglesia. Le volverían a tachar de peligroso y hereje.

Pero quedaría claro que ese fuego suyo no querría deshacer ni consumir a ningún ser humano. El Dios de Jesús es una buena noticia para todos los humanos.

La gente y el mundo de hoy, ¿sufren demasiadas heridas?

Ahora, como antes, existe mucho sufrimiento. Jesús era un sanador, un curador. No hacía milagros, en el sentido de que no rompía el curso natural de las leyes físicas. Pero Jesús curaba, consolaba, aliviaba, sanaba los males físicos y psicológicos. Él curaba contando historias y tocando a las personas, acercándose a ellas, acogiéndolas, devolviéndoles la confianza en sí mismas, transmitiendo paz.

Ser cristiano no consiste en creer en dogmas, ni en cumplir mandamientos. Ser cristiano es seguir a Jesús, cargar como el buen samaritano con el dolor ajeno. Curar al enfermo y amar a Dios no son cosas distintas.

¿Por qué ha hablado tanto la iglesia de pecado, o de culpa, y de perdón?

Muchas religiones, también la católica, han gestionado abundantemente esa idea de pecado y culpa. Pero a Jesús eso no le importaba, no se movió en ese registro culpa-perdón. El traía una buena noticia, y llamaba a seguirle en su grupo a prostitutas y recaudadores de impuestos que estaban muy mal considerados por la gente.

A él no le importaba el pecado, sino la herida. Y no hablaba de castigo, sino de medicina curativa, porque “no necesitan de médico los sanos, sino los enfermos” Lo que necesita un enfermo no es un juez, sino un médico. Y, no se puede hacer mejor a nadie haciéndole pagar un alto precio por sus culpas. La cárcel puede impedir que alguien cometa un crimen, pero no hace, no puede hacer, a nadie bueno.

¿Ha crecido el miedo entre nosotros?

En el mundo, en la sociedad y en la Iglesia, tenemos demasiados miedos. El miedo, en una justa medida, no es malo de por sí. Nos salva de peligros y nos ayuda a conservar la vida. Pero, a menudo, el propio miedo es el mayor peligro. Levanta ante nosotros negros fantasmas. Construimos sistemas de seguridad, grandes murallas, nos aislamos, pero perdemos libertad y vivimos en un mundo más inseguro que nunca.

También en la iglesia ha crecido un miedo que la aísla. Pero Jesús decía, repetidas veces: “No tengáis miedo, yo estoy con vosotros, yo he vencido al mundo”.

El Espíritu de Dios está construyendo un mundo nuevo. No hay que tener miedo al mundo actual, ni a la cultura moderna, ni a la postmodernidad, ni a la ciencia, ni a las redes de comunicación planetaria. Hay que salir a su encuentro.

¿Pueden dialogar la laicidad y las religiones entre sí?

Hace mucho que llegó ya el tiempo de superar todo confesionalismo, y trascender toda frontera y todo celo del bien ajeno. Porque es triste que nos duela el bien ajeno. Es un auténtico mal de nuestros ojos el que no seamos capaces de ver, de agradecer y de alegrarnos de las buenas cosas que les pasan a otras personas o colectivos humanos.

Esa desgraciada frontera entre nosotros y ellos, frontera que aparece en todos los grupos, singularmente en los partidos políticos y en las confesiones religiosas. Pero el celo colectivo se vuelve aún más mezquino y peligroso cuando se pretende justificarlo, con exclusivismos, en nombre de Dios. Donde está la bondad, con nombre y también sin nombre, allí está Dios.

¿Hay que inventar un nuevo lenguaje religioso, que sea inteligible hoy?

Esa es una gran necesidad y desafío. Es imposible anunciar la Buena Noticia con un lenguaje trasnochado, que correspondió a una sociedad rural, y que no se ha actualizado tras la modernidad, la postmodernidad y la era actual de las comunicaciones.

Jesús no se apegó a expresiones trasnochadas. Varias veces se lee en el Evangelio esta manera suya de hablar: “Habéis oído que se dijo a los antiguos tal o cual cosa, pero yo os digo algo nuevo”.

Nosotros estamos inmersos en un grandísimo cambio cultural. Como alguien ha escrito: “No vivimos en una época de cambio, sino en un cambio de época”.

Manuel Guerra Campos, médico y hermano de aquel obispo de Cuenca en tiempos del franquismo, escribió:

“La iglesia está enferma. Se quedó dormida en la historia. Lleva 500 años pataleando para que nada cambie. Aconsejo a los obispos que tomen el Catecismo de la Iglesia católica, le den un respetuoso beso, lo encierren en el sagrario de una capilla abandonada, tiren la llave y, a continuación, hagan ejercicios espirituales en un monasterio y traten de formular la buena noticia en palabras y contextos adecuados a nuestra cultura”.

¿Qué queda del Concilio Vaticano II?

Aquel fue un esfuerzo sincero de puesta al día. Pero el postconcilio coincidió con el vaciamiento de las iglesias y el fracaso en la transmisión de la fe, porque había llegado un cambio de época. Entonces Juan Pablo II, el cardenal Ratzinger y un sector de la iglesia próximo a ellos hicieron el diagnóstico de que todos los males del postconcilio se debieron al propio concilio que, según ellos, disolvió fronteras, puso en tela de juicio dogmas, y relativizó la identidad católica.

Ese diagnóstico curiosamente coincidió con el alza del neoliberalismo más conservador en los Estados Unidos. Tras ello, pusieron en marcha un proyecto, muy estudiado, de retorno a las verdades de siempre y las estructuras sempiternas. Es un proyecto muy estudiado, coordinado, y sociológicamente sólido. En eso están y su cálculo es que eso va a tener futuro.

Pero somos muchos los cristianos que creemos que no puede tenerlo. Además de convertirse en algo irrelevante, la iglesia institucional va camino de convertirse en un gueto o una secta. Y, desde luego, en las condiciones actuales en que está la Iglesia, un nuevo concilio resultaría un desastre.

¿Qué futuro tiene el cristianismo?

Karl Rhaner, uno de los grandes teólogos de nuestro tiempo dijo que el cristiano del futuro o será un místico, o no será. En medio de una gran masa de indiferentes y agnósticos hay una sed creciente de espiritualidad. Los cristianos debemos estar atentos a lo que está emergiendo fuera de nuestras fronteras.

¿Qué aportar en este invierno social y eclesial?

El invierno recrudece a ojos vista en la Iglesia y en el planeta. Se comprende que cunda el desaliento, porque las amenazas aumentan y las fuerzas disminuyen. Pero no es tiempo para consumir energías en lamentos ni en querellas intraeclesiales. Es tiempo de volver a lo nuclear del Evangelio, de vivirlo y anunciarlo: la bienaventuranza de la bondad, la osadía para decir no, la eliminación de fronteras religiosas, la reinvención del lenguaje.

Es la hora de la fe en la pequeña semilla y en la levadura invisible. Es el momento de hermanar desánimos y perseverar, “dejando el pesimismo para tiempos mejores”. Es el momento de verificar que “donde aumenta la amenaza crece la salvación”. Como dijo el profeta Casaldáliga, “somos perdedores de una causa invencible”.

Fuente: Fe Adulta

A una cristiana divorciada. Por José Arregui

No te conozco, pero tu rostro sufriente es el de muchas, y con eso me basta. También a Jesús le bastaría, pero él además conoce tu rostro y tu nombre, y si tú se lo permites, posará dulcemente sus labios en tu frente, y le contarás tus penas. Tú le harás feliz y él aliviará tus penas.

Nada sé de ti sino el dolor de un amor frustrado (¿a quién le importan las razones?) y el doble dolor de no poder comulgar porque compartes tu vida con otro compañero; el Derecho Canónico te llama adúltera, y te prohíbe acercarte a la mesa de Jesús. Así de inhumano puede ser el Derecho Canónico cuando pone cualquier ley por encima de la carne que goza y sufre; cuanto más sagrada se considere, más perversa es la ley. Así de inhumana puede ser la Iglesia cuando alza los cánones por encima de las personas con sus penas y su dicha.

Yo te aseguro, amiga, que Jesús te besa en la frente y te dice: “¿Cómo puedes dudar en venir a recibirme, amiga mía, si soy yo quien siempre está deseando recibirte? ¿Por qué vacilas en compartir mi pan, si lo que más me gustó siempre fue comer con gente tachada de pecadora por leyes hipócritas, y por ello fui yo también condenado? Un día me sentí especialmente seguro del Dios de la vida, y me brotó del alma una sentencia redonda que los canonistas puntillosos jamás han entendido: El sábado es para el ser humano y no el ser humano para el sábado (Mc 2,27) (decir ‘el sábado’ era para nosotros, los judíos, como decir la ley más sagrada e inviolable, ¡imagínate!). Creo que, vagamente, tenía tu rostro ante mí cuando pronuncié esa máxima rotunda y feliz. Y fueron historias como la tuya las que inspiraron al profeta Isaías aquel oráculo divino que siempre llevé grabado en las entrañas: Misericordia quiero y no sacrificios (Mt 9,13). Yo no quise decir otra cosa en las parábolas de mis días más inspirados. No hagas caso, pues, de normas inhumanas, déjate llevar libremente adonde el corazón te guíe. Invítame, por favor, a tu mesa, y saborearemos juntos el pan y el vino santos de Dios”.

Así te habla Jesús, amiga. Así hablaba a todas las personas heridas: Venid a mí, todas las que estáis fatigadas y agobiadas, y yo os aliviaré (Mt 11,18). Claro que no faltará quien te recuerde, con mejor o peor intención, que Jesús prohibió a un hombre separarse de su mujer e irse con otra, y a una mujer separarse del marida e irse con otro: Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre (Mc 10,9). Sí, es probable que Jesús hablara así, y no dejará de recordártelo cualquier canonista severo, y puede que algún clérigo sin entrañas te niegue ostensiblemente la comunión, cuando te acerques a la mesa de Jesús, hambrienta del cuerpo de Dios. No te aflijas por ello, no se lo tomes a mal, y busca en paz a alguien –serán innumerables– que te dé la comunión tan gustosamente como te la daría Jesús, porque él nunca se la negó a nadie, a nadie se negó, eso sí que no. Es más, el pan y el vino que compartes en casa con tu compañero, consagrados por vuestro amor, ya son para ti el mismo Jesús.

Y si te encuentras de frente con el clérigo o el teólogo inflexible, dile sin acritud y con firmeza: “Amigo, Jesús te ordenó solemnemente que, si te abofetean en una mejilla, presentes la otra (Mt 5,39). ¿Acaso lo cumples? Y si no lo cumples, ¿cómo es que vas a comulgar? Jesús te ordenó que, cuando un hermano tenga algo contra ti, no te acerques al altar sin haberte reconciliado primero (Mt 5,23-24). Yo tengo algo contra ti, porque tú me señalas con el dedo y me niegas la comunión y me hieres el alma. ¿Cómo te atreves a presentar tu ofrenda en el altar y a tomar el pan consagrado? ¿Te parece acaso que esos mandatos de Jesús son menos importantes que la indisolubilidad del matrimonio? Recuerda, amigo: Misericordia quiero, y no sacrificios. Y recuerda que el sábado se hizo para el ser humano y no el ser humano para el sábado. Y comprende que si Jesús quiso que marido y mujer no rompieran, no fue para cumplir ningún mandato divino, menos aún para aumentar dolores en el mundo, sino en todo caso para ahorrarlos. Yo creo que Jesús nunca quiso salvar el amor en abstracto –¿tú quieres acaso defender los derechos del amor abstracto, del amor en general, o del amor por decreto? Un amor así yo no me lo puedo ni imaginar, ni puedo concebir que le guste a Dios–. Yo creo que a Jesús le interesaba solamente el amor de carne y nombre propio. Y creo que el dolor y la dicha fueron siempre su razón y su criterio”.

Amiga, no te garantizo que con estos argumentos vayas a persuadir al canonista o al clérigo. Entonces, puedes decirles que si Jesús insistió en que la pareja – en aquel tiempo no había todavía “matrimonio canónico” – no se ha de romper, fue ante todo para que la parte más débil –entonces ciertamente la mujer– no se quedara tirada en el camino, pues aún no existían ni las calles. O puedes simplemente refrescarles la memoria, recordarles la historia, ante la que no resiste ninguna norma absoluta. Puedes decirle, por ejemplo, que ya en los orígenes San Pablo y San Mateo, ellos al menos, admitieron excepciones para la supuesta “indisolubilidad” impuesta por Jesús: Pablo en el caso de parejas mixtas que no pueden vivir en paz (1 Cor 7,15), Mateo en el caso de “unión ilegítima” (Mt 19,9). Si ellos se permitieron esas excepciones – sobre cuyo alcance concreto no cesan de discutir los expertos–, ¿por qué nosotros no podremos permitirnos hoy las nuestras? Siguiendo su mismo lenguaje, ¿hay alguna unión más ilegítima que aquella en que el amor ya no existe y que no permite vivir en paz? Ésa es la pregunta decisiva, más allá de todos los cánones sagrados. Ése es el criterio evangélico, y por haberlo olvidado –y para salvar el cánon de la indisolubilidad–, nos hemos enredado en disquisiciones sobre la “nulidad” y en complejos procesos eclesiásticos cuyo desenlace depende directamente de las habilidades del abogado, las recomendaciones que uno tenga y los dineros que pueda uno gastar.

No, amiga. Es más sencillo. Dios nos llama a vivir en paz. Cuida el amor cuanto puedas, y cuando lleguen borrascas, procura salvarlo por tantas razones. Si amas y vives en paz con tu compañero o tu compañera, aun en medio de los conflictos cotidianos, eres sacramento de Dios. Pero si en tu primera pareja, por lo que fuera, han desaparecido el amor y la paz, habéis dejado de ser sacramento de Dios. Y si, en el incierto camino de la vida, has encontrado un nuevo compañero (o compañera, no lo sé), y se van curando tus heridas, y vuelves a amar y reencuentras la paz compartiendo el cuerpo y la vida, entonces eres de nuevo, sois de nuevo sacramento de Dios, aunque el Derecho Canónico te diga lo contrario.

Comulga en paz, amiga. Mastica despacio el pan en tu boca. Saborea a Jesús, a Dios, saborea la vida.

Para orar.

GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR (Sal 33)

Como el pan, así es de bueno,
Un pan mejor que el maná,
Se parte para dar vida,
Plenitud y eternidad.

Bueno el Señor, como el vino
Que alegra sin embriagar,
Entusiasma y enamora,
Como el vino de Caná.

Es bueno como caricia,
Como perdón paternal,
Como encuentro del amigo,
Como abrazo maternal.

Bueno como medicina,
Como flor primaveral,
Como música inspirada,
Como agua del manantial.

Es como el mejor perfume,
Como aceite de paz,
Como el viento que libera,
Como hoguera familiar.

Es tan bueno como el Padre
Que no sabe castigar,
Que entrega sin pedir cuentas,
Que se alegra en perdonar.

Como el Hijo, así es de bueno
Que a otros hijos va a salvar,
Se deja morir por ellos,
Se deja transverberar.

Es bueno como el Espíritu,
Que llueve sin descansar,
Todo lo llena de vida,
Artista de santidad.

Fuente: Atrio

Las cinco patas al gato. Por Guillermo “Quito” Mariani

El rescate de los mineros atrapados por un derrumbe en la Mina de Copiapó llenó los noticieros de radios y T.V., superó los ratings de todos los programas. Hasta el “13” se vio obligado a levantar el de Tinelli, que perseveró en la liviandad de los enfrentamientos y amoríos, por encima de la tragedia que se convertía en alegría con sentido plenamente humano, cuando el rating fue bajando significativamente.

Se llenaron los espacios del aire y las pantallas con las expectativas, las incertidumbres, los llantos, las explosiones de alegría, los abrazos interminables, los agradecimientos y felicitaciones. Pero también se llenaron los corazones de millones de escuchas y televidentes que siguieron cada paso del considerado “milagro” de Copiapó con emociones profundas y un sentido de solidaridad y admiración por todo el acontecimiento, que parecía de otro tiempo y otro lugar, el de los sueños.

El último rescatado de los 33 mineros, capitán lo apodan, Luis Urzúa, apenas salido de la cápsula se plantó ante el presidente Piñera para decirle:  “Espero que esto no vuelva a ocurrir nunca más”. Lo dijo todo. Con la misma serenidad con que había mantenido el orden y la esperanza del grupo sepultado. Miraba hacia el pasado desde ese presente y, sin olvidar la tragedia, volaba  hacia el futuro, afirmando su coraje y su optimismo “Estoy orgulloso de mi país”.

Buscarle la quinta pata al gato no correspondía en ese clima de emoción saludable y  optimista. Señalar que la presencia y las palabras de Piñera eran simplemente políticas, que había fijado la agenda del rescate para que no se frustrara su viaje a Europa. Hacer notar que la Empresa San Esteban Primera, no estuvo representada por ninguno de sus integrantes. Jugar con la situación de Johnny Barrios y el enfrentamiento entre su exesposa y la actual. Todo eso fue entretenimiento liviano tendiente a opacar un momento de felicidad y optimismo como pocas veces se da.

Y , por otra parte, que deja ocultas, en medio de los intereses empresarios y el manejo del periodismo, las otras cien patas del gato que constituyen la historia completa de este suceso. Los reclamos presentados y conocidos oficialmente por el ministerio de Minería sobre la inseguridad de la Mina San José en que se había dejado de cumplir el compromiso de avanzar en profundidad construyendo taludes de roca entre las diversas secciones y acuñando con mallas y pernos, para evitar  el aplanchonamiento del cerro sobre los túneles. La inversión en seguridad que en lugar de aumentar disminuyó, dada la baja del rendimiento de la extracción de cobre y oro, pero siguió siendo más que suficiente para la rentabilidad de la empresa y el cuidado de la seguridad. La desatención de las advertencias de trabajadores y técnicos que permitieron habilitar la mina en el 2008 a pesar de una clausura previa. Todo lo cual constituye un programa para realizar y exigir responsabilidades en el futuro.

Pero no podemos menospreciar todo lo que el suceso importa de alentador para entender la importancia de la tecnología comprometida con salvar la vida, todo el sentido de solidaridad que se recupera  compartiendo el dolor ajeno, los afectos y el sentido de la vida renovados, el aprecio por el trabajo  en clima de seguridad, la fuerza comunitaria de la amistad para contener las reacciones de desesperación pesimismo o derrotismo, el llamado de atención para recuperar los valores de la justicia social y la dignidad de cada ser humano. Y eso es motivo de fiesta. Y vale la pena vivirlo intensamente, sin buscarle cinco patas al gato.

Chanchitos para todos. Por Koldo Aldai

“Vamos a rasguñar esta piedra todos los días para llegar a ustedes en muy poco tiempo”, dijo el ministro de minería chileno a los siniestrados al comienzo del rescate. Tras 69 días y con el concurso de alta tecnología y todo un pueblo oficiando de matrona, la tierra parió uno a uno a todos los mineros. Ahora la muerte aguarda en otros frentes, agazapada en otras simas. Ahora con lo que queda de esas uñas, con las manos que aún no manchamos el resto del mundo, podemos “rasguñar” la dura piedra, la terca roca en otros desiertos, en otros rescates que nos competen a todos/as. A pie de esos abismos podemos apurarnos todas las gentes y naciones. Vamos a llegar también hasta ellos y ellas, hasta los últimos, los olvidados de la tierra.

Las montañas que ha movido Chile, la humanidad también las puede trasladar. No conviene olvidar su lección, el ejemplo de toda una nación unida para rescatar a los 33 trabajadores de las entrañas de la muerte. Chile ha conmovido al mundo en lo más profundo, ahora es preciso que el mundo afronte también sus urgentes retos globales y se conmueva a sí mismo, se estremezca de alivio, alegría y orgullo.

Más de mil millones de personas han seguido por televisión el histórico rescate. Más de mil millones de seres han apostado por la vida y enfocado su pensamiento para la resolución victoriosa de la operación. Ahora toca mover las máquinas, las mentes y los recursos a otros abismos, ahora prima generosidad para rescatar otros millones de urgidos. Chile nos ha enseñado que no hay imposibles capaces de doblegar una fuerte determinación colectiva a favor de la vida. Muy lejos de las cámaras y los objetivos, millones de humanos aguardan en lo profundo de sus propios abismos.

Otra gesta ejemplar, ésta ya de alcance planetario, nos desafía. ¿Y si movemos las perforadoras y si nos unimos no sólo una nación, sino toda la humanidad entera para también culminar con éxito el rescate de quienes aguardan sumidos en su angosto y olvidado agujero? Bien invertidos están los 15 millones de dólares para rescatar a los 33 mineros chilenos, pero tampoco deberíamos escatimar en invertir para devolver la vida a quienes tiritan en otras negras honduras. Fabriquemos, enviemos a esos avernos todas las cápsulas que devuelven al sol la vida.

925 millones de personas están atrapadas en la sima del hambre y la pobreza extrema, sin embargo no es necesario cavar tanto para salvarlas. El último informe de la FAO cifra en esa cantidad de seres humanos el objetivo de un rescate imprescindible. Según esta misma agencia de la ONU y según ese mismo informe de septiembre pasado, cada seis segundos muere un niño de malnutrición.

Podemos levantar otros campamentos a la esperanza en mitad de otros desiertos para asistir a otras porciones de humanidad. No tienen gafas negras, ni detrás el apoyo determinante de todo un pueblo y su gobierno, pero sí los mismos ojos, el mismo corazón, el mismo alma.

Hay treinta y tres cruces que no fueron, apunta el escritor chileno Hernán Rivera Letelier, hay muchas más tumbas que con coraje solidario y acción eficaz y coordinada a nivel planetario se pueden también evitar. Al igual que los chilenos, la humanidad aguarda manifestar la potencialidad profunda de su espíritu aunado. “Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida. Y brotó vida, 33 chorros inmensos”, afirma el susodicho escritor que también fue minero en el mismo desierto de Atacama. Rivera menciona el monumento de vida que se ha alzado en mitad de ese páramo: “El rescate es una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida”.

Queda unirnos en torno al resto de las vidas que zozobran, queda levantar monumentos a la vida sobre el subterráneo del abandono, el desamparo, el analfabetismo, el sufrimiento… Juntos/as podemos empujar las más poderosas perforadoras para arrancar millones de vidas a un destino incierto. Juntos podemos seguir burlando la desesperación y la muerte, vencer para siempre el hambre y el resto de lacras globales.

“Tenemos ricas empanadas esperándolos, asados y chanchitos…, mantengan la fe y el esfuerzo”, decía también el mismo ministro Golborne a los mineros abismados, cuando aún no les habían pasado víveres. Ahora sí, florecidas las sonrisas sobre el desierto más árido, propinados y televisados por todo el planeta esos abrazos eternos, tapado el agujero de la mina de San José, ahora sí, “chanchitos” para todos, en toda la faz de la tierra, “asados y ricas empanadas” descendiendo a todas las profundidades, colmando todos los estómagos olvidados…

Fuente: Eclesalia

Charlas en La Cripta. Viernes 15 de Octubre 20.30 hs.

“LA POBREZA EN DEBATE”

Desde la EXPERIENCIA hacia la ESPERANZA

Con la participación de:

Lic. Alicia Torres, psicóloga, especialista en Planificación Sanitaria y Políticas Sociales.

Dr. Tomás Torres, médico clínico,  especialista en Administración Sanitaria,

Ambos con 32 años de trabajo en salud pública en comunidades rurales del Noroeste Argentino.

Lic. José Molina, licenciado en Economía

Con 35 años de trabajo social en comunidades rurales y urbanas desde organizaciones no gubernamentales y estatales.

Y  los aportes del Párroco Víctor S. Acha

Laplace 5786 (a mts Mujer Urbana) – Colectivos línea N

Más info charlasenlacripta@gmail.com

¡Ojo con los estudiantes! Por Guillermo “Quito” Mariani.

Ya es indudable que el problema de las tomas de los Colegios secundarios se ha escapado de las manos de las autoridades. La movilización actual es un eco del estudiantazo del 2005. El ambiente secundario comenzó a entrar en erupción con la destitución por parte del rectorado de la UBA de la directora del Colegio nacional Virginia González Gass. Era una primera chispa. Se encendieron desde allí pequeñas llamas que se fueron avivando con la toma de conciencia por parte de los estudiantes de que si ellos mismos no exigían el respeto de sus derechos, nadie se jugaría por ellos.

Cosas muy evidentes a primera vista, como el deterioro de la infraestructura de los colegios oficiales, fueron motivo de consenso  para iniciar los reclamos que se fueron traduciendo en tomas de diversos establecimientos.  A costa de asambleas se pusieron sobre el tapete cuestiones más fundamentales como la ley de educación en cuya elaboración exigen ser participantes y la democratización de los institutos de enseñanza secundaria dando participación a los alumnos en la selección de programas y el nombramiento de profesores.

Como siempre hay quienes muestran la hilacha pidiendo proceder con mano dura. También desde los ministerios de educación se opta por amenazar con pérdida del año y exámenes de todas las materia cuando no esas intempestivas reacciones de “echarlos con 4 patadas” de un director de escuela.

Hay también todavía quienes con una sonrisa entre inocente y despectiva, creen que sólo se trata de “cosas de chicos”. No es así. Los adolescentes secundarios son representantes de una generación que  ha sido arrinconada en el reducto estrecho que son los Colegios y la ley de educación, pretendiendo imponerles una disciplina y una información simplemente académica, que no es capaz de contribuir al crecimiento en orden a los valores personales y sociales.

La postergación constante de los presupuestos para educación y salud, no pasan inadvertidos para estos jóvenes que, además de escaparse de todas las normas tradicionales, ya comienzan a pesar del consumismo que los atrapó en un principio, a darse cuenta de que merecen más. De que ellos tienen no que esperar el futuro sino construirlo desde ahora con todas sus potencialidades.

Pretender solucionar con un mezquino presupuesto las deficiencias edilicias en un plazo determinado entra en el escepticismo de quienes  han comprobado tan repetidamente el incumplimiento de los compromisos adquiridos ante medidas de reclamo que amenazaron desbordarse. Junto con eso y la jerarquización de los profesores gracias a salarios justos y  a sus posibilidades de capacitación para rendir ante los alumnos el gran examen de si son capaces de interesarlos y ayudarlos en la búsqueda de la verdad, es un camino lento pero eficaz de recuperación.

La escuela pública tiene que volver a su estatus y su prestigio, no gracias a disposiciones autoritarias sino en mérito a lo valioso de la formación ciudadana que están destinadas a brindar.

Una ingeniosa propuesta de Martín Caparroz sostenía que el comienzo de recuperación de la jerarquía que tuvo en otros tiempos la escuela pública como igualizante y engendradora de los mejores valores del respeto y la convivencia debía ser una ley que obligara a todos los funcionarios hasta cierto nivel desde arriba, a mandar a sus hijos a la escuela pública. Así habría más preocupación por la calidad y la eficacia educativa, como también para el mantenimiento de las infraestructuras en los límites de la seguridad, disponibilidad de elementos salud y comodidades elementales.

Hoy no sería posible ni admitida socialmente una represión cruenta como la de la “noche de los lápices” que los estudiantes, sin conocer demasiado de aquellos tiempos, no han olvidado. Ni siquiera una actitud, como pretendió asumir el ministro E. Bullrich, de la ciudad autónoma de Buenos Aires, ni la investigación sobre los estudiantes activistas que lideran las tomas que en lugar de infundir temor y encontrar soluciones sensibilizaron inmediatamente a los jóvenes y provocaron reacciones adversas. Las movilizaciones pueden seguir creciendo y contagiar a otros sectores de la sociedad convirtiéndose entonces en un problema grave e insoluble. No hay por supuesto ninguna semejanza ni con el clima ni con la evolución del mayo francés del 68 que proclamaba “la imaginación al poder” y puso en graves aprietos al gobierno de De Gaulle. Pero la semilla es la misma: la justa disconformidad juvenil con el sistema educativo y, más allá, con el sistema social en que permanecemos encajados. Aunque finalmente el movimiento se fracturara con intervención de adultos, ya significa una alentadora postura juvenil. Y “donde hubo fuego cenizas quedan”.

José Guillermo Mariani (pbro)

Abuelas Invitan a la audiencia el 12 de Octubre


MARTES 12 DE OCTUBRE

Lectura de resolucion de apelacion impuesta por Sonia Torres

Los invitamos a concurrir el próximo martes 12 de octubre  a las 12 hrs, en el 10º piso de los Tribunales Federales de Córdoba, la Sala “A” de la Cámara Federal  de Apelaciones dará a conocer en audiencia pública la resolución de la apelación interpuesta por la querellante, Sonia Torres,  titular de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba, contra el auto dictado  por la ex Juez Cristina Garzón de  Lascano en el que se dispuso la falta de mérito en la sustracción, retención y ocultamiento de un menor, hijo de Silvina Parodi y Daniel Orozco nacido durante el cautiverio de sus padres. La medida beneficiaría a Luis Manzanelli, José Hugo Herrera, Carlos Alberto Díaz, Carlos Vega, Cayetano Quijano, Arnoldo José López, Héctor Romero, Emilio Morard y Ricardo Lardone, integrantes del grupo de tareas de La Perla al momento del secuestro y posterior desaparición de Silvina, Daniel y del niño.

Por el mismo auto se ordenó el procesamiento y prisión preventiva de Carlos Alberto Vega, por el delito de Homicidio Agravado y de Luciano Benjamín Menendez, Hermes Oscar Rodriguez, Luis Gustavo Diedrich, Héctor Pedro Vergés, Jorge Exequiel Acosta y Ernesto Guillermo Barreiro por el delito de sustracción del menor y el procesamiento y prisión preventiva de todos ellos, incluídos Manzanelli, Herrera, Díaz, Vega, Quijano, López, Romero, Morard y Lardone, por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio agravado de Daniel y Silvina quien al momento de su secuestro se encontraba embarazada de seis meses y medio.

Agradecemos la difusión y participación.

Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba

Duarte Quirós 545, piso 3 Of “C”

Córdoba /  0351 4214408