José Guillermo MarianiReflexiones de Actualidad

Táctica Repetida. Por Guillermo “Quito” Mariani

Sucedió ya después de la muerte del expresidentes Néstor Kirchner. Con indomable actitud machista los grandes empresarios del campo y con ellos muchos de los que son el verdadero poder económico en Argentina, diagnosticaron cambios importantes en el rumbo y el proyecto del gobierno de Cristina.

Una mujer dolorida por la inesperada muerte de su esposo, el compañero de toda la vida, y una protagonista política debilitada al carecer del sostén tan enérgico y decidido de su antecesor y acompañante en el proyecto popular, no podría mantenerse firme, como lo había hecho en los anteriores gravísimos enfrentamientos  que tuvo que desafiar. Entonces llegaron a compararla con Isabel Martínez desorientada ante el panorama nacional con la muerte de Perón. Aseguraron que cambiaría los enfrentamientos por concertación; que se desprendería de Guillermo Moreno cuestionado seriamente; que prescindiría de Moyano sobre quien se articula el movimiento obrero. Nada se dio. Cristina emergió como la gran conductora también en esos momentos, tan difíciles personalmente. Afrontó con serenidad los mitos chismosos que hasta tuvieron trascendencia internacional, de que la muerte de su esposo era un toque escénico para recuperar poder. Y demostró que se equivocaban prediciendo que su gobierno no tenía otro camino que la concertación a cualquier costo.

Ahora, ante la contundencia de las elecciones primarias, los desorientados son esos mismos grandes señores y  optan sin dificultad, por el camino contrario al que llevaron hasta el presente.  Halagar a la presidenta y sus proyectos, acudiendo a su convocatoria con aprobación y aplauso. Astutamente han elegido ellos,  el único camino que les quedaba para lograr imponer la supremacía de sus intereses. Y allí estuvieron, en diferentes oportunidades,  la Unión Industrial, la Cámara argentina de comercio, la Fundación Mediterránea, la Federación Agraria y las multinacionales distribuidoras de fertilizantes, agrotóxicos, semillas transgénicas y otros productos aprobados por las costumbres y no por las leyes. A otras corporaciones les faltó coraje para esta presencia hipócrita en el día de La Industria y en de lanzamiento en Tecnópolis, del Plan  Estratégico Agroalimentario nacional. La actitud oficial fue de aceptación de estas presencias y aprobaciones desacostumbradas, y hasta se expresó con palabras que hicieron estremecer de alegría las vísceras de los que volvieron a considerarse imprescindibles, y de temerosa desilusión a sus víctimas, los movimientos provincianos del campesinado pobre, en Santiago, Córdoba, Formosa, Chaco, MOCASE, Trabajadores rurales sin tierra o Frente nacional del campesinado indígena-

Estas sonrisas brindadas a las grandes corporaciones ¿significan un volver atrás en el proyecto social popular e igualitario que viene llevando a cabo dificultosamente el gobierno nacional? Otra vez digo lo que dije en otra oportunidad. No  conocen a Cristina,  ni conocen la sinceridad profunda de su compromiso con el pueblo. Que haya que procurar quitarles o atenuar los efectos de las armas mortíferas que ellos manejan contra la democracia, no quiere decir que vayamos a fomentar su eficacia destructora. Lula en Brasil y Mujica en Uruguay, previeron la necesidad de no echarse encima todo el empresariado y afrontaron con éxito relativo y paulatino llevar adelante sus planes de una sociedad más justa. También lo podemos nosotros.

 

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