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Homilías Dominicales – Domingo 19 de octubre de 2014 – 29 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mateo 22, 15-21)

Se reunieron los fariseos para sorprender a Jesús en algunas de sus afirmaciones. Le enviaron a algunos discípulos suyo con algunos herodianos para decirle: maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda franqueza el camino que conduce a Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie. Dinos entonces: ¿Te parece que se debe pagar el impuesto al César? Pero jesús conociendo su malicia les dijo “Hipócritas! ¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme una moneda con la que pagan el impuesto. Ellos le presentaron una moneda de plata. El les preguntó: ¿De quién es esta figura? Le respondieron: Del César. Entonces Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

 

Síntesis de la homilía

Las tácticas de la oposición: reunirse para tender una trampa, no en comunión de búsqueda de lo mejor sino para desmoronar al adversario. Los mensajeros y la pregunta están muy bien elegidos: discípulos de los fariseos y servidores del palacio de Herodes.

Sin embargo, es absolutamente recuperable el párrafo que con falsa diplomacia inician su presentación. Reconocer la sinceridad de Jesús y la franqueza de sus pronunciamientos junto con la prescindencia de la categorías de las personas para condicionar sus dichos, constituye sin dudas una de las mejores alabanzas que se pueden atribuir a un maestro o formador de opinión como era realmente Jesús.

La pregunta mezclando lo político y lo religioso, trata de acorralar al encuestado. Parece que pronunciándose con toda sinceridad va a negar, como judío religioso y nacionalista, que haya que pagar a quien domina por la fuerza de las armas a su nación. El recurso imprevisto es pedir la moneda con que pagan. ¡y ellos la tienen! Quiere decir que ellos con actitud antijudía y antipatriota, pagan el impuesto. Esto es suficiente para justificar la increpación de Jesús. “hipócritas”. Pero, con aparente candidez, hace su pregunta ¿de quién es esta figura? Del César le responden. Y entonces, la respuesta que termina haciéndose famosa: Al César lo que (según ustedes que manejan estas monedas) es del César y a Dios lo que es de Dios. No dice “al templo lo que es del templo” como hubieran preferido los fariseos. En realidad Jesús ha volado más alto que donde pretendía hacer blanco el disparo del grupo tramposo. Ha dado una respuesta que en lugar de darles elementos para desacreditarlo, los cuestiona y responsabiliza, en conciencia y frente al pueblo.

Hay una especie de tradición interpretativa de la frase “al César lo que es del César”. Como si hubiera que repartir un poco para cada uno. Esto sucede porque se entiende que lo de Dios es lo que da a la estructura religiosa que se atribuye su representación. La interpretación no cabe porque a Dios no se le da una parte sino todo el ser porque todo es suyo. Como creador y conservador del universo es el único dueño.

A lo cual habría que añadir, en cristiano, que lo que corresponde a Dios ha de ser en el mensaje de Jesús todo lo que corresponde al hombre en su dignidad de hijo de Dios y delegado por Jesús, en sus pobrezas de cualquier índole, a ser su representante entre nosotros.

 

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