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Homilías Dominicales. Domingo 19 de julio de 2015  – 16 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema:  (Marcos 6,30-34)

Los apóstoles se reunieron con  Jesús para contarle todo lo que habían hecho. Entonces él les dijo. Vengan ustedes solos a un lugar desierto para descansar un poco. Porque era tanta la gente que iba y venía que no tenían tiempo  ni para comer. Entonces se dirigieron a la barca para ir a un lugar desierto. Los que los vieron partir adivinaron su intención y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar llegando antes que ellos. Al desembarcar Jesús se encontró con la muchedumbre y se compadeció porque eran como ovejas sin pastor y estuvo hablándole un largo rato.

 

Síntesis de la homilía

Las palabras brotan espontáneamente, con los recuerdos de los detalles del camino, No se habla de aumento de seguidores del reino, movidos por la predicación de los discípulos. Se habla gozosamente de la sujeción de los espìritus inmundos, es decir de los frutos de salud y felicidad cosechados en su andar

y relacionarse con la gente anunciando la proximidad de una sociedad nueva con una noticia nueva, la de un Dios Padre que quiere y fomenta esa novedad. Eso que, en el fondo, es evangelizar.

No se habla de una revisión de lo actuado. Ni Jesús lo exige. Acepta el entusiasmo de los Doce y sus acompañantes por la actividad cumplida siguiendo sus instrucciones, y los invita a descansar.

Esto, significa reconocimiento del esfuerzo puesto en la misión cumplida y, al mismo tiempo,  la necesidad de serenarse y gozar con el descanso del cuerpo y la comunicación amistosa de los compañeros de trabajo.

“No tienen tiempo ni para comer”, es la expresión con que Marcos describe la ansiedad de la gente por escuchar lo que cuentan los recién llegados de la amplia recorrida.

Pero, para descansar hay que retirarse y el mar es una invitación a buscar, alejándose de la multitud, el lugar de descanso. Allí están las  barcas a disposición. Se acomodan en ellas y comienzan a alejarse de  la orilla. La gente ha adivinado hacia dónde se dirigen y arman un proyecto de seguirlos para no perder el beneficio del contacto con ellos.

Las soluciones ingeniosas son resultado habitualmente de sentirse exigidos. Un dicho que es un “latinazgo” lo afirma “intellectus apretatus, discurrit rápidus”  Aquella gente se siente exigida, apretada. Tienen éxito en su plan  y llegan al lugar antes que los discípulos en la barca. Y Jesús diagnostica el sentido de su hazaña afrontando la distancia del contorno del Lago, calificándolos como “ovejas sin pastor”.

Y por eso, renuncia a su plan de tranquilidad y descanso y continúa su enseñanza.

Aquí hay dos cosas para observar: 1ra. La importancia de la actitud de acogida. Los discípulos habían sido enviados a buscar y, al menos en su apreciación, cumplieron exitosamente la misión.  Aquí es la gente la que los busca. Y Jesús no se esconde. Acoge bondadosamente y se pone a enseñar. Porque su palabra tiene que ver con todo lo que es la vida. Con las alegrías y los sufrimientos, con las dificultades y los éxitos, con las ventajas  e inconvenientes del régimen social en que viven y la  reacción de la gente es tomar en cuenta las palabras y consejos para encauzar su vida, para encontrarle sentido a esta experiencia de vivir cada uno en situaciones diversas.

En oportunidad de su visita a Betania, en la casa de Marta y María hermanas de su gran amigo Lázaro, Jesús explica a la diligente Marta que María escuchándolo ha elegido la parte mejor. No por comodidad o pereza, como piensa Marta, sino porque la palabra  engendra el pensamiento y el pensamiento orienta la vida y la vida orientada abre las posibilidad de realización y felicidad.

La  introversión exagerada es dañosa, como lo es la verborragia.La palabra que disimula o tapa la realidad

es traición para la comunicación. Pero la palabra usada para consolar, solidarizarse. Fortalecer, aconsejar sin presunción de infalibilidad, hace mucho bien porque es parte constitutiva de la comunicación que nos construye o nos destruye como seres humanos.

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