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Homilías Dominicales. Domingo 11 de septiembre de 2017 – 24 durante el año (cico “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc15,1-2 y 11-32)

Jesús  se reunía con publicanos pecadores y comía con ellos por lo cual fariseos y escribas lo criticaban. Jesùs dijo entonces esta parábola: Un hombre tenía dos hijos y el más joven dijo a su pàdre “Padre dame la parte de la herencia que me toca” Y el pàdre les repartió sus bienes. Pocos días después el hijo menor vendió parte de supropiedad y se marchó a un país lejano.,donde todo lo derrochó haciendo una vida desenfrenada. Pero, cuando ya se lo había gastado todo sobrevino un gran escasez  en aquel país y comenzó a padecer hambre. Fue a edirtrabajo a un hombre del lugar que lo mandó a cuidar cerdos. Tenía ganas de llenarse el estómago con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las alcanzaba. Al final se puso a pensar  ¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen comida de sobra y yo aquí me m uero de hambre! Regresaré a casa de mi padre y le diréE”Padre pequé contra el cielo  y cpntra ti. Ya no soy digno de llamarme tu hijo, pero trátame como a uno de tus trabajadores” Así que se puso en camino y regresó a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, el padre lo divisó y sintió compasión por él. Corrió a su encuentro y lo cubrió de abrazos y besos. El hijo decía”padre pequé contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo. El padre ordenó inmediatamente a los criados “sáquenle la ropa que tiene y vístanlo poniéndole el aniño en los dedos y sandalias en los pies. Traigan eñ becerro más gordo y mátenlo. Vamos a comer y hacer fiesta.Entretanto el hijo mayor estaba en el campo. Cuando volvó a la casa escuchó la música y el baile. Perguntóqué pasaba y los servidores le contaron:”es que tu hermano ha vuelto y tupadre ha mandado hacer una fiesta para recibirlo” Pero el hermano mayor se enojó tanto que no quería entrar y el padre tuvo que salir.Entonces el muchacho ledijo Hace tantosaños que te sirvo si desobedecer ninguna de ttus órdenes y nunca me dste un cabrito para comer con mis amigos y ahpra que ese hijo tuyo ha  vuelto después de gastar tu dinero en prostitutas mandas matar para él el becerro más gordo. El padre contestó: Hijo mío tú siempre estás conmigo y todolo mío es tuyo. Pero ahora es muy justo hacer fiesta porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a vivir, se había perdido y lo hemos encontrado.

Síntesis de la homilía

Este conmovedor relato familiar de Lucas, contiene una cantidad de mensajes. Se han hecho abundantes y valiosos comentarios sobre el sentido: – el sentido de ingratitud del hijo que se desprende del hogar, el amor del padre que no sufre mengua ni por la disconformidad con la conducta filial ni por su mal aprovechamiento de la bondad con que es tratado, ni las riquezas con las que se beneficia,  empoderando visiblemente su libertad; – el interés del hijo mayor por los bienes paternos pero por sobre todo por el enojo de que su padre agasaje de ese modo al hijo menor fomentando aparentemente su conducta deficiente,-la ternura de la relación del padre sino que trata de comprender y esperar y no se contenta con recibirlo de nuevo sino que lohace con una fiesta. Todo eso resulta muy valioso y en realidad el gran mensaje de esta parábola es la reflexión sobre la magnitud del amor de ese Dios a quien Jesús cambió el nombre llamándolo y presentándolo como Padre bondadoso. Pero pienso que en elclima sumamente realista del relato podemos encontrar también otro motivo de reflexión para la vida cotidiana. Referido a una conducta que a veces se da de parte de los hijos para sus progenitores. Es curioso que en la historia fraguada por Jesús, tanto el hijo menor como el mayor muestran una actitud de incomprensión para son su padre. y tanto uno como otro, muestran de diversos modos una especie de desconocimiento o menosprecio del afecto, el amor y ternura que el padre tiene para con ellos.   Y suele pasar con cierta frecuencia, sobre todo en estos tiempos de sobrevaloración de los bienes materiales. Creo por una parte que no es fácil que adolescentes y jóvenes en edades que psicológicamente podemos calificar como “desafiantes” orienten sus preocupaciones y búsqueda, con cierta mezcla de egoísmo, aunque esto cause tristeza y a veces hasta angustia a los padres. Pero también creo que es bueno, no sólo como expresión de grandeza de ánimo y por gratitud ennoblecedora que produzca en los mayores una dosis de fortaleza y aliento para sus luchas, sino porque socialmente, cuando se descuidan las cualidades que hacen agradable la relación humana, el deterioro  del ambiente comunitario es perjudicial para todos. Y por eso considero muy importante renovar ese convencimiento y conducta para bien de todos.

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