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Homilías Dominicales. Domingo 26 de febrero d 2017 – 8vo. Durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.6,2434)

Nadie puede servir a dos señores: porque aborrecerá a uno y amará al otro. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: no anden preocupados por sus vidas, sobre qué comerán, ni por sus cuerpos ¿con qué nos vestiremos?  Miren las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas? Por lo demás quié de ustedes puede, por más que quiera, añadir un solo instante a la medida de su vida’ Y del vestido¿por qué preocuparse? Observen los lirios del campo cómo crecen, no se fatigan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Si a  la hierba del campo y mañana se echa al horno, Dios la viste de ese modo ¿qué hará con ustedes, hombres de poca fe? No anden entonces preocupados diciendo ¿qué vamos a comer? Qué vamos a beber? ¿con qué vamos a vestirnos?  De todas estas cosas se preocupan los paganos, Su Padre celestial ya sabe que tienen necesidad de todo eso. Busquen primero el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá como añadidura. No se preocupen del mañana que  el mañana se preocupa de sí mismo. A cada día le basta su preocupación.

Síntesis  de a homilía

Si no hubiera otros pasajes evangélicos que tienen distinto contenido porque incitan a trabajar y buscar el pan de cada día y a compartir, como valor fundamental del Reino, y  a no  quedarse dormido porque el sembrador del mal no descansa y mantenerse alertas para que el ladrón no entre a depredar, lo que dice Mateo, sacado del contexto de las fervorosas primeras comunidades, sería una excelente propuesta de discurso para quienes actualmente nos gobiernan. Los pobres abandonados a la “buena de Dios”. Sin preocuparse por el precio de los alimentos y no poder traerlos a la mesa familiar, por acostarse pensando en el mañana que cada vez se vuelve más incierto con la amenaza de despidos y la inmersión del salario en el mar de la inflación. Por suerte, todavía no se han descubierto estos pasajes para usarlos como resistencia a los reclamos justos de los menos favorecidos por el sistema, porque ya estarían transformados en grandes letreros que indujeran sugestión de que las cosas no son como son.

En realidad, el panorama presentado en esta página de Mateo constituye una especie de apertura del libro de la creación como el gran argumento de la presencia y la acción divina en los seres humanos, Un libro cuyas páginas (las llenas de maravillas realizadas y las que se ofrecen para construir)  animan  a no abandonar los esfuerzo de superación de todas la limitaciones naturales y producidas por nuestra propia conducta.  Para lo cual hay que estar convencidos de que la naturaleza en  que estamos insertos, como seres racionales nos brinda posibilidad  tanto de prolongar la acción creadora como de frustrar la perfección de lo creado.    A través de los tiempos,  las diversas propuestas religiosas han ido estableciendo distintos modos de asegurar la presencia divina en la historia. El recurso a lo “sagrado” que muchas veces se identifica con lo “raro” por desconocer su origen,  se  ha utilizado para influenciar la imaginación en el logro de los llamados milagros.      A veces han predominado también las  características alienantes de responsabilidades, como la llamada “fe en la providencia”  Otras, con menosprecio tanto de las ofertas de las realidades naturales como de  los signos de los tiempos que las varían y actualizan para que establezcan  conductas provechosa para todos.                             La frase definitiva con que se inicia el pasaje, es para tenerla en cuenta durante toda la lectura Nadie puede servir a dos señores, orientar su vida en dos rumbos. Y lo  ciertamente rechazado como opción, es, sin duda alguna  EL DINERO- La radicalidad de esta afirmación condena, desde siempre, lo que hoy está instalado de manera evidente y agresiva en nuestra sociedad. La supremacía concedida a ese “señor” es la causa de la angustia preocupante del mañana que nos aqueja con frecuencia.

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