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Homilías Dominicales. Domingo 12 de febrero de 2017- 6to durante el año litúrgico ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

 Tema: Mt.5, 17-37    

Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no entrarán en el Reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antepasados. No matarás y aquel que mate será llevado al tribunal. Yo les digo que todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal, pero el que llame a su hermano ”imbécil” será reo ante el Sanhedrín, y el que lo llame renegado, será reo de la gehena del fuego. Si pues al presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda, ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda. Han oído que se dijo “no cometerás adulterio” pero yo les digo que aquel que mira a una mujer dejando crecer los deseos en su interior, ya  adulteró en su corazón. Han oído que se dijo a sus mayores: No perjurarás sino que cumplirás ante el Señor  tus juramentos. Yo les digo que no juren de ninguna manera, ni por el Cielo, que es le trono de Dios, ni por la tierra que es el escabel de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del granrey. Ni jures por tu cabeza porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Que su lenguaje sea Si, Si o NO,  No, que lo que pasa de allí procede del Maligno.

Síntesis de la homilía                                                                                                    

En la propuesta general de este pasaje, lo definitivo es que hay una práctica de justicia que no es suficiente para mantener el cima de la convivencia humana y obtener  la felicidad medida y fundamental en lo personal y comunitario. La distancia que se pone entre “lo que se dijo” y “yo les digo” es tan grande que parecen no poder igualarse en el nivel de castigo que merecen  Y es que la transgresión aparentemente pequeña, corrompe la relación social de manera imperceptible, de modo que no causa preocupación y va creciendo de ese modo, sin controles, hacia todos los excesos. Es una experiencia bastante sufrida en muchos grupos,esto de que  que las ofensas en faltas a la verdad, descalificaciones poco importantes, chismes y murmuraciones que entran al parecer inofensivamente, cuando no se detienen con prontitud, llegan a engendrar odios incorregibles. Ser  o  no ser reo ante un tribunal no siempre es amenaza que cause un temor que aleje de la práctica de  conductas incorrectas. Los tribunales muchas veces están institucionalmente imposibilitados de ser imparciales. Y esto ha de referirse igualmente a lo que se deja crecer en el corazón juzgando que no daña si no pasa a la práctica. No es del todo cierto. Lo frecuente y normal  es que a cierto nivel de asentimiento interior responde también el consentimiento exterior  tarde o temprano . El perjurio que supone a la vez una falta de lealtad personal y un deterioro del valor por el que se  jura, está presentado señalando la gravedad de esas dos deficienias. De allí provino la formulación de un precepto general  NO JURAR             En realidad el juramento leal es un modo de seguridad y garantía en las relaciones humanas tanto interpersonales como institucionales o sociales                                     La conclusión simple de lograr reducir nuestras promesas  y proyectos al Si,Si o al NO,NO, abriría un espacio gigante de tranquilidad y bienestar en nuestro espacio social,  tan lleno de mentiras e hipocresías.

 

 

 

 

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