Homilias DominicalesJosé Guillermo Mariani

Homilías Dominicales. Domingo 22 de noviembre de 2015  – Festividad de Cristo Rey universal ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema Juan 18,33  a  37   

Dijo Pilato a Jesús que había sido llevado a su presencia ¿Tu eres el rey de los judíos? Jesús respondió ¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

Respondió Pilato ¿Acaso yo  soy judío?  Tus compatriotas y los sumos sacerdote te han puesto en mis manos, ¿qué es lo que has hecho?  Jesús respondió:  Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis partidarios hubieran combatido para que yo no fuese entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí. Pilato dijo ¿Entonces tú eres rey? Jesús contestó :Tienes razón: soy rey

Para eso he nacido y he venido al mundo,: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz.

 

Síntesis de la homilía

La inquisitoria de Pilato no está descaminada. Su compromiso con las autoridades judías que le han traído un reo contra el Imperio, le exige una condena que ellos no tienen autoridad para llevar a cabo. La primera pregunta, sin vueltas, indaga sobre  lo que Jesús cree de sí mismo.

Así podrá averiguar si es un fantasioso megalómano o si es un líder peligroso..La respuesta de Jesús es una pregunta muy molesta. ¿eso es tuyo o te lo hacen decir? No hay cosa más molesta para quienes viven subordinados que les hagan ver su falta de personalidad. Por eso Pilato entra de lleno en la discriminación. Yo no soy judío y son precisamente los  judías los que te han entregado. Entonces, recién acepta Jesús responder al interrogante inicial “Mi reino no es de este mundo” la negativa es absolutamente tranquilizante.  No lo es sin embargo para todos los que a través de los tiempos, desde la Iglesia pretendieron ejercer un reinado temporal recurriendo a todas las características de un dominio de esta índole, incluso a las invasiones, arrasamiento de culturas y actuación de ejércitos perfectamente pertrechadoa y adiestrados.

En realidad, el enunciado de la festividad de hoy, no suena bien a los oídos de quienes tenemos conciencia de todo lo que ha significado históricamente  la extensión de ese reinado universal, a las conquistas geográficas, culturales y económicas llevadas a cabo por la Iglesia empoderada y rival de los reyes temporales.

El crecimiento experiencial y también intelectual y sociológico de la importancia que tienen los valores humanos de la comunicación, y el respeto a los derechos fundamentales de cada uno  basados  en su libertad y dignidad personal, ha traído consecuencias en los criterios de la Iglesia oficial que ha sido de alguna manera “evangelizada”(recepción de la buena noticia) con respecto a los derechos humanos y el respeto inviolable a los mismos..

Y podemos interpretar de manera más adecuada el pasaje de Juan, sosteniendo absolutamente la negativa en el orden de los intereses temporales, en la cumbre de los cuales (con el sistema capitalista que nos envuelve), está colocado el dinero, y afirmando la responsabilidad  del reinado de Jesús en la aceptación del servicio a la verdad que trae consigo la defensa y práctica de la justicia que debe constituir la originalidad de la Iglesia querida por Jesús, y luchadora por la instauración del reinado del Padre que es  el reinado paulatino y progresivo del amor en las relaciones humanas.

Admitida plenamente por la Iglesia oficial la congregación religiosa de los Legionarios de Cristo, que se basa claramente en el sentido de un reinado temporal es un indicio de la permanencia de este concepto que les costó tanto abandonar a los discípulos de Jesús..

La confusión entre el compromiso con la adquisición o mantenimient o del poder temporal, aunque muchas veces se lo considere un medio lícito para llegar a la trasmisión de mensaje cristiano, ha sido motivo de dolorosos enfrentamientos por ambiciones de poder y muchos hechos incompatibles con el mensaje verdaderamente cristiano, como las guerras religiosas que han desfigurado el reinado querido por Jesús.

La festividad de Cristo rey sólo puede vivirse bajo el el lema absolutamente claro de Jesús “el que quiera ser el mayor debe ser el más pequeño y servidor de todos”.

 

 

 

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