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Homilías Dominicales. Domingo 9 de diciembre de 2012 – 2do. de adviento del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lucas 3,1-6)

El año decimoquinto del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe, tetrarca de Iturea y Traconítide y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios se dirigió a Juan hijo de Zacarías que estaba en el desierto y le confió su palabra. Éste comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo  de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

Una voz grita en el desierto : Preparen el camino del Señor, allanen los senderos. Los valles serán rellenados y las colinas aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces todos los hombres verán la salvación de Dios

 

Síntesis de la homilía

La actitud científica de Lucas, lo inclina a determinaciones exactas sobre el tiempo de los acontecimientos que va a relatar. La exactitud de las fechas aducidas tiende a fijar la autenticidad de los acontecimientos que se relatan. Dan asimismo una explicación de

de las variantes introducidas con posterioridad que, precisamente por tomar con exactitud inerrante, diversos datos históricos, equivocaron tanto la fecha del nacimiento como de la muerte de Jesús ajusticiado. Pero aún más importante que esta muestra de investigación buscando la verdad de los hechos Lucas deja claro que no se trata de imaginaciones gratuitas sino que la historia de Jesús se encaja realmente en nuestra historia de todos los días. Lucas no es judío aunque sí conocedor profundo de la historia de ISRAEL y, entusiasmado quizás por los relatos de Pablo a quien acompañó en varias oportunidades, resuelve hacer una redacción mas ordenada los hechos admirables acontecidos durante la vida de Jesús de Nazaret.

Y el primer paso es presentar el entorno. La Palestina ocupada por Roma con los políticos de entonces usando su poder para colocar a loa parientes y amigos y con todo el poder religioso acomodado con los romanos que toleraban su presencia y ministerio en el templo. Allí, lejos de la estructura oficial, en el desierto una voz que anuncia algo distinto. Que propone enderezar caminos, restablecer la igualdades justas, acabar con las complicaciones de los recovecos de la  ley que la convierten en inobservable y opresora.

Invita a bañarse en el Jordán el río sagrado que es el secreto de la fecundidad de sus campos. Para iniciar una nueva etapa de florecimiento y felicidad en el camino de Yahvé. Una etapa que culminará con la liberación, la salvación anunciada por los profetas- El anuncio central es la conversión de los pecados o mejor del pecado. Porque no se trata de una cuantas prescripciones que convierten en impuros e indignos, para las que existe todo un estatuto con el que se logra el perdón. La conversión predicada es la ddel único pecado. Cambiar la realidad esclavizante de las leyes manejadas por los escribas del templo por la apertura liberadora de lo que es realmente la voluntad y por eso LA LEY DE DIOS.

Toda institución se rige por reglamentes y leyes aprobadas en su fundación y apoyada en esta estructuras mantiene su originalidad. En la de los seguidores de Jesús ninguna estructura es definitiva. La presencia constante del espìritu en los variantes signos de los tiempos hacen que  las detenciones que `pretender conservar riqueza generalmente la desfiguran y esterilizan.

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