Homilias DominicalesJosé Guillermo Mariani

Homilías Dominicales – Domingo 30 de setiembre de 2012 – 26 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Domingo 30 de setiembre de 2012 – 26 durante el año litúrgico (ciclo “B”)

Tema

(Mc. 9,38-43,45,47-48) Los discípulos cuentan a Jesús que han visto a uno lanzar demonios en su nombre y trataron de impedírselo porque no era de los “nuestros”. Pero Jesús les dijo “No se lo impidan, porque nadie puede hacer prodigios en mi nombre y ñuego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros está con nosotros. Yo les aseguro que quien les dé un vaso de agua, porque pertenecen al Cristo, no quedará sin recompensa. Si alguien llegara a escandalizar a estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado córtala porque más vale entrar a la vida manco que ir con tus dos manos a la Gehena donde el fuego no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado córtalo porque te vale más entrar lisiado en la vida que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo porque más vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios que ser arrojado con tus dos ojos a la gehena donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

 

Síntesis de la homilía

Ya sabemos que lo de lanzar demonios, significa liberar de enfermedades desconocidas, generalmente psíquicas  Desde el mensaje de un reino de igualdad para ayudarse mutuamente a buscar la felicidad, brotaba naturalmente el deseo de pertenecer  y comprometerse con esos objetivos. De modo que, difundir los efectos de ese compromiso, resultaba multiplicar los efectos del reino. No cabía entonces señalar enemistad o rivalidad con quien como aquel que los discípulos habían encontrado haciendo las mismas obras de Jesús, lo hacía como un resultado de creer en su persona. El rótulo de cristianos que, en algunos tiempos significó una especie de certificado de honestidad privada y pública y por tanto recomendación para confiar en quien lo presentaba, hoy aparece completamente manchado y desnaturalizado por la hipocresía con que se lo ha usado. Sin embargo persiste un elemento útil para el discernimiento: el que se haga el bien apoyándose en el nombre del Cristo (entendiendo por el nombre, la persona y acción del enviado de Dios) ha de ser juzgado como verdadero cristiano, al margen de cualquier denominación externa. Es verdad por eso, que hay muchos no cristianos, más cristianos que los cristianos. Como, lo hacía notar el papa Juan XXIII en una de sus encíclicas, la unión ecuménica entre los cristianos no había de basarse en la unidad teológica, casi imposible como búsqueda de la verdad, sino en la decisión de asociarse para la realización de la obra salvadora o redentora de Cristo.

Después de los pasajes de Marcos en que  aparece señalado el sufrimiento como aparejado con el seguimiento de Jesús, el evangelista se preocupa de que los pequeños dentro y fuera de la comunidad, se conviertan en el objetivo de preocupación atenta y comprensiva de todos. Por eso indica la recompensa merecida por quienes den a los discípulos un vaso de agua o cualquier ayuda más importante. Por eso también, con una seguidilla de afirmaciones a favor de los más pequeños que, de manera ampulosa y exagerada para resultar impactante, rechaza el escándalo a ellos, es decir el contagio de las acciones egoístas y destructoras de la dignidad del ser humano, que puede resultar de nuestros jucios o acciones. La Gehena valle en que se depositaba y quemaba la basura de la ciudad, es el final de la actitudes que defendiendo sus propios intereses egoístas produjeron la marginación y opresión de sus semejantes. Su vida ha resultado basura, alimento de gusanos y fuego como el basural de la Gehena.

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