Homilias DominicalesJosé Guillermo Mariani

Homilias Dominicales – Domingo 3 de agosto de 2014 – 18 durante el año litúrgico ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Domingo 3 de agosto de 2014  – 18 durante el año litúrgico ciclo “A”

Tema (Mt. 14.13-21)   

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vay
an, dadles vosotros de comer.» Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.» Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.


Síntesis de la homilía: 

Jesús siente que el dolor de la muerte injusta y cruel del bautista lo ha golpeado muy hondo.

Necesita elaborar ese dolor y por eso busca soledad y tranquilidad para pensar, analizar y orar. Pero su presencia y su palabra han avivado en la gente la actitud de resistencia y esperanza. Y cuando lo descubren, adivinan su idea de cruzar el  lago y anónimamente  se deciden a marchar por la orilla, rodeándolo para llegar antes que la barca. A Jesús le sorprende esta insistencia, pero se da cuenta de la necesidad que los hace  afrontar todas las dificultades con fortaleza e ingenio. No es cuestión de resistirse. Su palabra y su compasión, con la influencia de su prestigio entre la gente, apaciguan las inquietudes de la gente y alivian sus dolencias y debilidades. Todos están entretenidos y ocupados en este contacto con el maestro. Pero el día avanza. Los discípulos, guardianes de la seguridad de Jesús y la propia, temen que anocheciendo y no teniendo qué comer, la gente se rebele y cambie en protesta su actitud de acogida gozosa. Jesús les propone un desafío. “Si les preocupa, dénles ustedes de comer” “busquen uds. la solución del problema” Ellos han pensado que tienen que ir a comprar alimentos a alguna de las ciudades vecinas. Pero no cuentan con dinero y se lo manifiestan. Jesús propone una solución original: compartir ¿qué?

Es muy probable que como el chico que tiene cerca de ellos su pequeño morral conteniendo una ración diaria, cinco panes y dos pescados, muchos entre los presentes hayan tomado esa previsión al lanzarse a la aventura de recorrer el contorno del lago para encontrarse con Jesús. Ordenándolos, con el estilo conocido por ellos, de las legiones romanas acampantes los hace distribuir por grupos. Recogen lo que tienen los que llevan algo. que acceden a la insinuación de compartir apoyada por Jesús, y todos se alimentan. Seguramente, el símbolo del pan que sacia íntegramente el hambre del ser  humano, se manifiesta claramente con la exageración de que las sobras llenan doce canastas (¡de donde salieron?) El número, también simbólico, es el de los componente de una legión romana a lo cual da lugar la exclusión de mujeres y niños en el. contaje.

Aquí hay una cantidad de cosas para aprender con respecto a un problema que constantemente aqueja a la humanidad. El hambre ( la insuficiencia de recursos para remediar necesidades elementales del ser humano.)l) Ninguna excusa por justa que sea tiene que alejarnos de la preocupación por la necesidades a nuestro alredor. 2)Como Dios alimenta a todos los seres vivientes de su creación con los elementos puestos a su alcance y que ellos tienen capacidad para buscar y consumir (el Padre celestial los alimenta) así también para los seres humanos, siempre que estén dispuestos para vivir la actitud fundamental del reino, que es la de compartir fraternalmente  3) Un compartir que no necesita ni puede, muchas veces, tener mucho, lo cual con frecuencia engendra ambición y mezquindad. 4) No se trata solamente de diagnosticar el hambre, ni de hablar de que debe solucionarse, es necesario con las posibilidades de cada uno estar presente en la solución y en el aporte a quienes intentan realmente solucionarlo  5) que  no hay que dilapidar, sino conservar y reciclar.- 

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